kurimanzutto recibe la obra poética de John Giorno

Un teléfono de disco montado en una pared de galería, con discos de vinilo y una tira de papel

Hay una línea telefónica en la librería de kurimanzutto. Se levanta el auricular y alguien recita. No hay menú, no hay espera: la poesía ya está sonando y uno se incorpora a la mitad.

Es Dial-A-Poem, la obra más famosa de John Giorno (1936–2019), exhibida por primera vez en el MoMA de Nueva York en 1970, y es la mejor puerta de entrada a lo que la galería montó.

La primera individual en la ciudad

John Giorno: LIFE IS A KILLER es la primera exposición individual del artista, activista y poeta en la Ciudad de México. Reúne sus obras poéticas más representativas, desde los primeros trabajos hasta piezas de sus últimas series, de 2015.

Giorno fue contemporáneo de Andy Warhol y William S. Burroughs, y su idea rectora era simple y radical: la poesía no debía existir sólo en la página.

Era fiel creyente de que la poesía no debía existir sólo en la página, sino que era tan esencial para la comunicación de la humanidad, por lo que podía y debía existir en el mundo.

Corinna Durland, directora de la sede neoyorquina de kurimanzutto

Por eso en la sala se puede leer poesía en los muros y oírla en un disco de vinilo, en un video de más de diez horas realizado por Rirkrit Tiravanija, o por teléfono.

Los cuadros que son frases

Están las Poem paintings, iniciadas en Italia en los años setenta y punto de partida de su pintura. Llevan versos como «Everything is delusion including wisdom», «Everyone gets lighter», «Filling what is empty, emptying what is full» y el que da título a la muestra, «Life is a killer».

La mayoría son en blanco y negro, con una tipografía diseñada para él por Mark Michaelson en 1984. Las de fondo de arcoíris son de 2015 en adelante, hechas como gesto de apoyo a la libertad de las personas LGBT.

También se exhibe una de sus obras más tempranas: un poema inspirado en el juicio de Bobby Seale, cofundador de las Panteras Negras.

El corazón: los vinilos

El galerista lo llama así, y es literal. Giorno grabó bajo su propio sello discos con poemas y canciones hechos junto a sus amigos, entre ellos Debbie Harry y Patti Smith. Los vinilos pueden reproducirse dentro de la galería, y es el visitante quien elige cuál suena.

Esa decisión curatorial hace mucho más de lo que parece: convierte a quien entra en programador de la sala. La exposición suena distinta según quién esté adentro.

La parte hecha para México

El galerista José Kuri contó que al planear la muestra se preguntaron cómo conectar el trabajo del estadounidense con México. La respuesta fue un taller de traducción de sus poemas al español, en colaboración con la librería La Americana, que se publicará en un fanzine. Participan Brenda Lozano, Carla Faesler, Paloma Contreras, Isabel Zapata y Mateo Díaz Choza.

Dónde y hasta cuándo

La muestra estará hasta el 10 de octubre en Gob. Rafael Rebollar 94, San Miguel Chapultepec.

Hay que reservar tiempo para el teléfono y los vinilos, que es donde la exposición realmente pasa y donde nadie se detiene. Una sala de poesía se recorre por instinto como se recorre una de pintura — leyendo los muros y saliendo —, y así se pierde exactamente la mitad de la obra: la que suena.

Fuente: El Universal Cultura verificado con la fuente el

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