La cueva valenciana de las mujeres romanas

La boca de una cueva recortada en capas de roca, con un pasaje que se pierde en la oscuridad

El nombre de la cueva ya lo decía y nadie lo había podido demostrar. La Cova de les Dones — la cueva de las mujeres — está cerca de Millares, un pueblo del interior montañoso de Valencia, a unos 65 kilómetros de la capital

Lo que hay adentro

A más de 200 metros de la entrada, en una cámara a la que hay que llegar a oscuras, los investigadores documentaron al menos 110 inscripciones latinas en paredes y techos. Es la mayor concentración conocida en un santuario rupestre romano

Alrededor de ellas aparecieron anillos de bronce, joyería, vasijas en forma de cáliz, fragmentos de cerámica, huesos de animales y fusayolas — los contrapesos de los husos con los que se hilaba. También una moneda del reinado del emperador Claudio, que fecha el conjunto hace unos 2 000 años

La diosa sin nombre

Las inscripciones se dirigen a una deidad femenina a la que llaman Domina: «la Señora». En tres de ellas aparece la palabra MALACI, que el equipo describe como una designación de diosa hasta ahora desconocida y cuyo significado sigue en estudio

Por qué se cree que fueron mujeres

Las fusayolas son el detalle que lo cambia todo. Hilar era trabajo de mujeres en el mundo romano, y encontrar sus herramientas depositadas como ofrenda, a doscientos metros bajo tierra, junto a inscripciones dirigidas a una diosa, es una coincidencia difícil de explicar de otro modo

Encajan con la evidencia epigráfica de la participación activa de mujeres en el santuario.

Virginia Barciela, arqueóloga de la Universidad de Alicante

El equipo lo completan Silvia Alfayé Villa y Aitor Ruiz-Redondo, de la Universidad de Zaragoza, y Sergio García-Dils, de la UNED en Sevilla

Lo que no se sabe todavía

Quién era Domina, si MALACI es un nombre, un epíteto o un topónimo, y por qué el culto se practicaba tan adentro. Doscientos metros de cueva no son un detalle logístico: significan bajar con lámpara de aceite, en fila, para dejar una ofrenda donde nadie más la vería

La cueva llevaba siglos llamándose «de las mujeres» y era el tipo de topónimo que los arqueólogos suelen tratar como folclore tardío. Aquí resultó ser el resumen más corto del hallazgo. Vale como recordatorio de que el nombre de un sitio es un dato, aunque sea el último que se acepta como tal

Fuente: Smithsonian Magazine verificado con la fuente el

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