Veinticinco años dentro del mismo edificio

Una escalera de papel que asciende en escalones iguales hasta un borde alto

La versión oficial de cómo se hace una carrera en tecnología es que uno cambia de empresa cada tres o cuatro años, porque la lealtad no paga y el ascenso llega desde fuera. El 1 de septiembre de 2026 la empresa más valiosa del mundo hizo lo contrario.

La trayectoria

John Ternus entró a Apple en 2001. Veinticinco años después, sin haber salido, es su director ejecutivo. Llegó al puesto desde la vicepresidencia senior de Ingeniería de Hardware: el responsable de que el iPhone, el iPad, la Mac, el Apple Watch y los AirPods existan como objetos fabricables.

No es un perfil de estratega ni de finanzas. Es el perfil de alguien que pasó un cuarto de siglo resolviendo problemas físicos con tolerancias medidas en fracciones de milímetro.

A quién sustituye

Tim Cook dirigió Apple quince años y ahora es presidente ejecutivo del consejo. Su descripción del sucesor, textual: tiene «la mente de un ingeniero, el alma de un innovador y el corazón para dirigir con integridad».

Cook también hizo una carrera larga dentro de la casa antes de llegar al puesto. Dos relevos seguidos resueltos desde adentro no son casualidad: son una política.

Lo que heredó

Valor de mercado de cerca de 4 billones de dólares, frente a unos 350 mil millones en 2011. Ingresos de 416 mil millones en el año fiscal 2025, contra 108 mil millones en 2011. Más de 100 000 empleados sumados en el periodo y más de 2 500 millones de dispositivos activos en más de 200 países y territorios.

Por qué la promoción interna es la parte interesante

Una empresa que asciende desde dentro está diciendo que su conocimiento crítico no está escrito en ningún manual: vive en gente que lleva décadas ahí. Es una fortaleza y una fragilidad al mismo tiempo, y explica por qué el anuncio se hizo el 20 de abril para una fecha efectiva del 1 de septiembre — cuatro meses y medio de aviso público para un traspaso que, en teoría, no requería ninguna presentación.

La duda legítima es la contraria: veinticinco años dentro enseñan a no romper lo que funciona, y hay momentos en los que eso es exactamente lo que hace falta romper.

Para leer un ascenso interno conviene mirar la función de origen, no los años. Un director general que viene de finanzas u operaciones optimiza lo que ya existe; uno que viene de ingeniería de producto suele defender el producto por encima del margen. Ternus viene de la segunda, y eso se notará primero en decisiones aburridas — materiales, reparabilidad, cuánto dura un modelo en catálogo — mucho antes que en un anuncio.

Fuente: Apple Newsroom verificado con la fuente el

Más noticias de México